miércoles, 16 de abril de 2014

Los Espíritus de la Naturaleza


Para aquellos para los que nuestra espiritualidad está basada en el animismo, o para las religiones animistas, cada planta, cada animal, cada río o cada roca del camino posee un espíritu, más o menos evolucionado o quizá evolucionado de una manera que no podemos comprender pues en nuestra limitada humanidad, solo alcanzamos a aprehender lo similar. Pero estos espíritus están ahí. Cuando cruzas el cerco, los ves. Mucha gente ha cruzado el cerco, no siendo brujos necesariamente. Es la gente que sabe hacer un viaje astral y todos informan de seres que han visto a ese otro lado que recuerdan en mayor o menor medida a esos seres de los que informan los viejos y maravillosos cuentos de hadas, espejo de un tiempo en el que los hombres podían ver aquel mundo que no ha desaparecido sino que se ha alejado de nosotros.

Los espíritus del territorio, también conocidos como las Fae, o las hadas, el Pueblo Tranquilo, el Pequeño Pueblo y así tantos nombres como pueblos en la Tierra hay, son seres que no tienen cuerpo físico sino que emplean las energías telúricas de la Madre Tierra para manifestarse. Cada uno lleva una misión especial, una forma de acción y de construcción del mundo en el que vivimos.   

Nuestra historia, principalmente en Occidente, está llena de esos misteriosos cuentos de hadas que nos muestran a estos seres habitar los bosques de la vieja Europa, los lagos sagrados, las cavernas misteriosas que surgen de las entrañas de la tierra y sobre todo nos muestran a los seres humanos interactuando, misteriosamente también, con estos seres fascinantes. En Irlanda se los conoce como los Sidhe, nombre que me gusta especialmente, pero tienen tantísimos nombres que sería imposible reproducirlos todos: kobolds, duendes, aluches, brownies, boggarts, pixies, trolls, trasgos, leprechauns… Y un sinfín de etcéteras. Pero en mi tradición son conocidos con un nombre que me encanta: los Resplandecientes, debido a la luz que emiten cuando se manifiestan en nuestro mundo.

En los cuentos de hadas que no han sido adulterados por el cristianismo, en esos cuentos primigenios que podían ser tan brutales como encantadores, muchos de estos espíritus resplandecientes tienen la función de ser Guías de los seres humanos, ayudando a aquellos que entran en su mundo especular a buscar una información o un objeto mágico que les ayudará en su trayectoria vital. En ocasiones, estos Espíritus dan importantes lecciones a aquellos que hacen la vida imposible a los demás. En ocasiones son los enigmáticos Guardianes de ciertos territorios: cuevas, valles, el pico de una montaña, un bosque… Pero siempre, siempre, estos Espíritus ayudan al hombre a forjarse a sí mismo. 



Todas las cosas en el mundo material están formadas por los cuatro elementos: tierra, aire, fuego y agua. Todo en el plano sutil tiene su correspondencia con el plano terrenal así que, cuando estos espíritus descienden al mundo material, se manifiestan en forma física dentro de las fronteras del reino que representan. Así, tenemos varios tipos de espíritus más elementales y vamos subiendo en la escala de evolución a formas y espíritus más sutiles. En la tierra, encontramos a los gnomos, en el agua a las ondinas, en el fuego a las salamandras, en el aire a las sílfides. Cada elemento, cada manifestación, tiene una importancia vital para nosotros, como seres humanos y mucho más como brujos, pues estos elementos forman parte de la magia y de los encantamientos que cada día practicamos. Yo diría que son la pura esencia de la magia.

El próximo día subiremos la segunda parte del post sobre el lobo y en posts sucesivos seguiremos ampliando la información sobre el misterioso mundo de los elementales y de las Fae.

Lamento no actualizar puntualmente, por ejemplo un día fijo de la semana, como es mi intención pero mis obligaciones hacen que no siempre pueda conseguirlo. Igualmente, estoy trabajando en hacer un índice alfabético para el blog, lo cual os facilitaría mucho la búsqueda de temas.


De nuevo, muchas gracias a todos por estar ahí. 

lunes, 7 de abril de 2014

El Lobo y la brujería


Hubo un tiempo en que al lobo se le temía. Hoy todavía se le teme, a pesar del tiempo transcurrido pues la vida de los lobos recuerda a la vida de las brujas y a su actividad, siempre perseguida, calumniada, gravemente amenazada y exterminada en tantas ocasiones. En 1.840 el lobo existía por toda la península. Después de casi dos siglos de persecución sistemática, tan solo quedan ejemplares de lobos en el noroeste de la península, con un 90% de ejemplares en Castilla y León, una pequeña zona del Sistema Central y algún ejemplar en Sierra Morena.  Exactamente y según datos de 2014, quedan 750 machos reproductores más los grupos o familias de ejemplares en proporción. Pero hoy no queremos hablar de estos datos que producen tristeza sino evocar aquellos tiempos en que estos correteaban libres por las sierras y aullaban a la luna en los claros de los bosques, cuando la gente los escuchaba aullar en el silencio de la noche y los brujos salían a su encuentro.

En los pueblos de montaña se construían casas con tejas del lobo o espantabrujas, que consistían en una teja convexa dispuesta en una esquina del tejado. Esta teja, cuando soplaba el viento helado en las noches de otoño e invierno, provocaba un silbido similar al de los lobos anticipando la posible presencia de una jauría. Si los lobos andaban ciertamente cerca contestaban por equivocación y el pastor salía a buscarlos. Todo el folklore relacionado con el lobo es fascinante.  

Teja de lobo. Casa Torre de Igea (La Rioja)

El lobo es un animal asociado a Hécate, fuerza asociada a lo subterráneo, a lo oculto y a la noche. Ya hablamos en su día de ella pero hoy recordamos que uno de los animales junto al cual es siempre representada es el lobo, para ser exactos, dos lobos negros que corretean siempre a su lado, con los ojos encendidos como antorchas, recorriendo los bosques oscuros de nuestra psique y de nuestro espíritu.

Son asociados al mal y a la destrucción. Los ganaderos achacan a su presencia la desaparición de, según ellos, muchas cabezas de ganado. Si bien parecen olvidar que lo que realmente diezma sus poblaciones de ganado son las propias inclemencias del tiempo, han tomado al lobo como cabeza de turco y pagado con él todas sus desgracias injustamente. El dinero es lo que mueve y activa la maldad humana. Una tormenta no les indemniza pero echarle la culpa al lobo es la forma más sencilla de cobrar las indemnizaciones. E igualmente se hizo con los brujos y las brujas. Cuando una cosecha se estropeaba, un niño enfermaba, se moría el ganado, granizaba o hacía tormenta, era cosa de brujas. Así siempre se elegía a víctimas inocentes como parteras, hierberas o pastoras y se les acusaba de tantos males. Exactamente como se hace con el lobo así que no es de extrañar que se haya equiparado a este noble y admirado animal  con la figura de la bruja. Y digo yo que a mucha honra pues no existe animal más noble, intuitivo, valiente, resistente y amoroso con su prole que el lobo.

El lobo y la bruja han sido acusados de ser malvados, agresivos, rencorosos y asesinos. Injustamente, siempre injustamente pues si bien existen tantos tipos de brujos como personas hay, no creo que el espíritu de un hombre o mujer que venera a la Madre Tierra y al dios Sol albergue esas iniquidades de la que se nos acusa desde hace cientos de años.

Existe un caso muy famoso de una bruja juzgada por la Inquisición en el siglo XVII. El caso está documentado. La mujer, nacida en Llanes (Asturias) se llamaba Ana María García y era conocida como La Lobera. Era una pobre mujer analfabeta abandonada de muy niña y maltratada por todo aquel que se cruzó en su camino. La vida la llevó a vivir al monte, en compañía de pastores trashumantes y por avatares de su malhadado destino fue acusada, entre otras cosas, de tratar con siete lobos de diferentes colores que en realidad eran demonios disfrazados a los que guiaba y mandaba causando daños en los ganados y propiedades de todos aquellos a los que quería mal. Aquí vemos un ejemplo muy gráfico de lo explicado.

El lobo es arquetipo de lo salvaje, entendiendo por salvaje lo que no está domesticado, lo que no es sumiso y entregado, moderado y aceptado socialmente. Por eso la bruja y el lobo corretean a la par. Porque son anárquicos y se mueven mejor en la oscuridad. Lo hacen por pura supervivencia, pues a la luz del día saben que son blanco fácil. Aunque también lo hacen porque por la noche se trabaja mejor. Hay más silencio y para trabajar en el astral hay menos interferencias. Los animales, especialmente los gatos y los lobos, son grandes viajeros del astral. 

Siempre que quieras trabajar e invocar la fuerza de la inteligencia, la astucia y la capacidad de resolver un problema, invoca al lobo. Si sabes cruzar el cerco, conviértete en un lobo. Ya hablaremos pronto de cómo se hace la shapeshifting o la transformación en un animal. Hoy comenzamos a hablar de lo que simboliza en brujería y chamanismo el lobo, como podemos trabajar con él e invocarlo para adquirir sus características más positivas.

El lobo nos recuerda que existe dentro de nosotros un espíritu que es salvaje y libre. Nos hacen creer que somos civilizados en el sentido de que vivimos en comunidad y hemos aceptado unas normas de convivencia, pero eso no significa que no viva dentro de nosotros una criatura que es salvaje y que está deseosa de salir de vez en cuando a estirar las patas. De ahí nuestra inclinación hacia lo dionisíaco, hacia lo lúdico, lo promiscuo y lo prohibido. Eso no es malo, todo lo contrario. Es precisamente la religión y la sociedad la que los convierten en malos pues son territorios donde el ser humano se hace menos dócil y, por lo tanto, menos controlable.

Cuando ves un lobo, cuando tienes sincronías o “señales” con lobos, cuando sientes la necesidad de invocarlos, atento pues nunca nada obedece a la casualidad. En el mundo espiritual, la presencia de un lobo puede estar indicando la presencia de una inteligencia aguda, la conexión con la naturaleza instintiva, deseo de libertad, necesidad de expresión y creatividad, pues el lobo es un animal muy creativo, la presencia de una amenaza en tu vida o la pronta traición de alguien en quien confías.

El próximo día seguiremos hablando de todo lo que representa para nuestro trabajo como brujos o chamanes la presencia del lobo. Quizá elucubremos también sobre por qué aúllan a la luna. 


sábado, 29 de marzo de 2014

Nuevo libro sobre paganismo

Estimados amigos, 

Quiero compartir con vosotros información sobre un nuevo libro que ha aparecido sobre paganismo y considero muy interesante. Se llama: Paganism 101: an introduction to paganism, editado por Trevor Greenfield. Lamentablemente, de momento no está traducido al español y desconozco si más adelante se traducirá. Está escrito en un inglés muy sencillo y en versión kindle tiene un precio más que asequible. 


Lo que tiene de original este libro es que incluye la aportación de 101 paganos a los que se les ha solicitado que escribiesen sus impresiones sobre tres temas principales: quiénes somos, qué creemos y qué hacemos los paganos. Si bien no están recogidos todos los senderos que incluye el paganismo, sí vemos una representación bastante amplia de algunos de estos caminos. Así veremos la opinión de chamanes, brujos, wiccas, druidas e incluso cristo-paganos, que creo que es un movimiento que reivindica los orígenes paganos del cristianismo pero que, la verdad, no sé mucho más por lo que no entro a valorar nada al respecto hasta que no haya investigado un poco más este curioso tema.

Además en el libro encontraremos la opinión de todas estas personas sobre la naturaleza, los dioses o deidades con las que trabajan, ética, ancestros, vida después de la vida y, en la tercera parte del libro, cada uno explica en qué consiste su práctica diaria: sus rituales, magia, herbalismo y otros temas interesantes.

Me ha parecido un libro diferente en tanto que aborda el paganismo no desde una opinión exclusivamente docta y académica sino que el editor ha recabado la información de los propios paganos, aquellos que practican su Arte, religión o camino espiritual en el día a día. 

El sumario es desde luego interesante y la introducción y lo poco que llevo leído me resultan de mucho interés. 

viernes, 21 de marzo de 2014

El Mundo antes de la Religión


Hubo un tiempo, lejano pero no tanto como pueda parecerlo, en el que la gente tenía una forma de pensar arcana y mágica, especialmente aquellos que vivían en el campo, aislados de las ciudades que emergían al amparo del siglo XIX. Estas gentes tenían un sistema de creencias propio, un sistema de valores y una forma de relacionarse con el mundo que distaba mucho de aquellos que vivían en las ciudades, alejados de los ciclos naturales y ajenos al ritmo del sol, de la luna y de las estrellas. 

Afortunadamente quedan muchos testimonios de aquellas personas que vivían en aldeas perdidas, en lugares recónditos y que no conocían otra cosa que el mundo del campo. Aquellos hombres y mujeres creían de veras en la capacidad de algunas personas de transformarse en animales para volar como águilas o para corretear y olfatear los montes como lo hacen los lobos, que sabían de la presencia de seres misteriosos, en no pocas ocasiones aterradores, que aparecen en zonas repentinamente silenciosas del bosque. Personas que creían o más bien sabían que los muertos regresan de sus tumbas a buscar a los vivos tocando las campanas de las casas a altas horas de la madrugada. Que creían en las lavanderas de la noche, que creían en seres vestidos de negro que andaban sin pies, de las luces extrañas que se dejaban ver por encima de los árboles o avanzar por caminos oscuros y que sabían de las brujas, que entendían de todo esto y más.

Hombres lobo, chupasangres, trasgos, trolls, ogros, duendes, hadas, damas de blanco, pájaros da morte, mouros, brownies… Seres no tan legendarios pues una vez fueron tan reales y estuvieron tan vivos como hoy puedan estarlo los pájaros que ves desde tu ventana.



Ya el filósofo Hegel decía que el pensamiento mágico es más antiguo y primitivo que el pensamiento religioso y que los procedimientos para obtener un resultado, benéfico o maléfico, a través de la magia son muy anteriores a los ritos empleados por las religiones establecidas que elaboran complejos rituales para obtener favores de sus dioses.  

Cuando nosotros los brujos hacemos un conjuro, lo que estamos haciendo es expresar una voluntad pero sobre todo un deseo. Para lograrlo, recurrimos a la magia simpática, un acto que imita al hecho deseado y que utiliza símbolos que lo representan para concretar en nuestra mente el objetivo de nuestro acto mágico. La energía, como he dicho muchas veces, sigue al pensamiento. En el momento en que nos ubicamos en esa brújula mágica del tiempo, todo gira hasta hacer coincidir el engranaje perfecto de nuestro deseo y el hecho en sí. Mientras, recitamos cantos y palabras mágicas para convocar a las Fae y a otros espíritus resplandecientes.

En cambio las religiones enseñan a sus súbditos oraciones que implican vasallaje y acatamiento, pues son recitadas sin sentido y con temor de Dios alejándolos del acto mágico en sí y desconectando su capacidad innata de transformar su espíritu para cambiar su realidad. ¿Cómo puedes transformar la realidad, tu realidad, si recitas oraciones desprovistas de significado o que hablan de cosmogonías tan ajenas a ti como pueda serlo la realeza? Ahí no está la magia. Solo existe la sumisión a un poder inalcanzable que está por encima de ti y que nunca sabes cuándo será el día en que te premiará o te castigará. Porque en un mundo no mágico, nada depende de ti. 

He querido reflexionar un poco sobre esta cuestión básica porque estoy volviendo a leer el libro de Julio Caro Baroja, Las brujas y su mundo, donde dedica un capítulo a la concepción primaria del mundo. Los seres humanos han perdido el pensamiento mágico y, por lo tanto, la capacidad de conectar con Todo pero sobre todo la capacidad de gobernar su propia vida sin tener que doblegarse a la voluntad de otros. Extrayendo el pensamiento mágico y creativo, dejamos al ser humano sin timón.

En Brujería del Cerco trabajamos para intentar que esos últimos coletazos del mundo mágico no mueran del todo. Es un pequeño grano de arena que, espero, ayude a hacernos pensar, pero sobre todo sentir, que el mundo y el universo son mágicos y que, la brujería es la herramienta que nos permite creer en ese mundo mágico y por lo tanto, manifestarlo ante nuestros ojos. 

¡Muchas gracias a todos!

Fuente: Las brujas y su mundo, Julio Caro Baroja. El libro de bolsillo. Alianza Editorial. Edición de 1.969.


miércoles, 12 de marzo de 2014

Conocer la Brujería Tradicional


Hemos hablado alguna vez de las diferencias que existen en lo que hoy en día se conoce como Brujería tradicional y el Neopaganismo. Hoy no hablaremos de ello ya que hemos hablado en otras ocasiones, pero sí haremos un pequeño repaso y añadiremos algo que creo que es muy importante conocer para practicar nuestra brujería.

La brujería tradicional es un enorme cajón de sastre donde se unen y caminan muchas tradiciones diferentes. Por esa razón, el término “brujería tradicional” es algo tan esquivo y tan complicado de definir. Quizá ese es uno de sus encantos, el hecho de que en este mundo tratamos de clasificar y etiquetar todo lo que hacemos y en este caso, resulta escurridizo e imposible porque quizá podríamos decir que existen tantas tradiciones como personas. Si bien es interesante tratar de hallar pautas comunes que son las que marcan en cierta manera la diferencia con otras formas neopaganas, sin de ninguna manera por mi parte decir que el neopaganismo sea mejor o peor que la brujería tradicional. Considero que cada cual ha de buscar el camino espiritual que mejor se acople y se adapte a su forma de ser y cada camino es sagrado.

Existen varios textos de autores que han dado a conocer lo que se denomina brujería tradicional en contraposición a las corrientes neopaganas, basadas más en la magia ritual y nacidas al amparo de tradiciones o asociaciones de Alta Magia como la conocida The Hermetic Order of the Golden Dawn, de la cual bebieron Gerald Gardner y Doreen Valiente, creadores de los rituales de la Wicca.

Estos autores a los que hago mención y que están ligados a la brujería tradicional son Robin Artisson (escritor, herbalista, antropólogo, brujo heredero de las tradiciones brujeriles de Nueva Orleans), Robert Cochrane(ocultista fundador del Clan de Tubal Cain y escritor), Michael Howard (director de la revista The Cauldron y autor también de numerosos libros sobre brujería y wicca), Andrew Chumbley (creador del Cultus Sabbati), Daniel Schulke (herbalista, religiones comparadas, folklore, etc. y autor de libros como Viridarium Umbris), Joe Wilson(chamán y brujo, creador del Coven de la Diosa) y Evan John Jones (brujo y continuador del Clan de Tubal Cain a la muerte de Cochrane), por citar los más conocidos. Lamento la brevedad con la que he descrito el admirable e interesante trabajo de cada uno de ellos. Quizá tengamos tiempo, en otra ocasión, de hablar con más detenimiento de su trabajo.  


Pero aparte de estos autores, existen trabajos de incalculable valor para que aprendamos sobre brujería tradicional. Son todos aquellos registros y libros que han quedado sobre el folklore y las costumbres de la región donde vivimos, documentos, transmisiones orales y prácticas antiquísimas ocultas tras las tradiciones populares de cada pequeño pueblo y aldea de cada país, de cada región y de cada provincia. Y aún iremos más lejos: de cada lago, pueblo, río o montaña. Esas tradiciones escritas nos están hablando de esos espíritus que un día habitaron nuestro mundo y que, en el devenir aséptico, frío y globalizado del mundo nos han alejado, esperemos que no inexorablemente, de toda esa visión mágica de la vida.

Si quieres aprender sobre brujería tradicional, te aconsejo que leas e investigues sobre fiestas populares, folklore, antropología e historia para saber qué tipo de tradiciones están asociadas a tu zona, qué se hacía, cuándo se hacía y por qué. Indaga en los juicios de la Inquisición (de los cuales sacaremos importantes datos sobre la práctica brujeril y hechos históricos sobre los procesos de brujería), creencias, etc. Busca todas aquellas pistas que puedan conducirte a encontrar tu propio sendero espiritual, el eco de los Ancestros resonando en tus venas y recordándote que has nacido para practicar el Viejo Arte.


martes, 4 de marzo de 2014

Cómo se Cruza el Cerco


La Brujería del cerco es una rama de lo que conocemos como Brujería tradicional, un término que engloba prácticas muy antiguas y únicas que no tienen que ver con las corrientes neopaganas que surgieron a raíz de los años cincuenta. No existe una única tradición sino casi tantas como brujos existen si bien consideramos brujería tradicional a todos aquellos que trabajan con espíritus, seres de la naturaleza, los espíritus del territorio, también conocidos como dioses locales y con los Ancestros. Asimismo, la práctica de la brujería tradicional apenas contiene ritual, por resumir mucho.

La brujería del cerco no es una tradición por si misma sino parte de las prácticas de una brujería ancestral. Esa parte que la diferencia de otras prácticas brujeriles es precisamente cruzar el cerco, que en inglés se denomina hedgecrossing. Esta práctica es la que marca la diferencia entre otras prácticas pues entronca con el chamanismo, cuna, según mi personal punto de vista, de la brujería europea. Los brujos del cerco no solo viajan al Otro Mundo sino que perciben de forma continuada ese otro mundo o dimensión invisible que existe, que nos rodea y que se solapa con nuestra realidad, aquella que consideramos material.

No existe solo una manera de cruzar entre dimensiones o entre mundos sino que existen diversas formas de hacerlo. Pero la habilidad de caminar entre las distintas dimensiones paralelas es algo vivencial que no se puede aprender porque se trata de una capacidad innata. Son factores con los que se nacen o factores que a lo largo de la vida te predisponen a ello: haber nacido en una familia donde se hereda esa segunda visión, nacer con la segunda visión o a lo largo de la vida tener una experiencia traumática o cercana a la muerte que te active esa capacidad, por poner un ejemplo.


Lo que sí se puede aprender es a cruzar el cerco en determinadas ocasiones pero repito que nacer brujo es ser de una determinada manera, tener una predisposición al Oficio, haberte dado cuenta de cosas que los demás no podían ver desde que tienes uso de razón como comunicarte con los espíritus familiares, los Ancestros, tanto antiguos como familiares fallecidos, los espíritus de la naturaleza y otros seres radiantes incalificables. Eso es algo con lo que se nace, no se aprende. Es decir, la bruja o el brujo del cerco vive con un pie en el mundo material y con otro pie en el mundo invisible pero tiene la capacidad de tener equilibradas ambas experiencias sin que ninguna se solape en detrimento de la otra.

El otro mundo, la dimensión invisible, forma parte de tu propia vida. Los brujos del cerco ven un mundo más amplio y extenso que el que otras personas ven. Ese mundo suele dar miedo y causar rechazo a todos aquellos que no tienen la costumbre de verlo desde siempre pues ese mundo quizá les recuerde que nuestra realidad material tiene los pies de barro.

Ahora bien, sí podemos aprender a cruzar el cerco como viaje espiritual o trance y para ello existen diversas formas que han sido practicadas desde siempre: el consumo de enteógenos o sustancias alucinógenas de las cuales se elaboran los ungüentos para “volar”, el viaje astral, danzas rituales, el uso de sonidos de tambores de forma repetitiva y otras técnicas para entrar en trance.  Si bien no recomiendo, por favor, que nadie se fabrique un ungüento para cruzar el cerco sin asesoramiento técnico pues la mayoría de las sustancias que empleamos para elaborarlos son altamente tóxicas e incluso venenosas. Sería muy recomendable ser guiados por otra persona que conozca estos “territorios”. Pero como sugerencia, podéis comenzar con técnicas sencillas de visualización y que son las que más recomiendo (que no son cruzar el cerco exactamente pero es un comienzo). Esta técnica se conoce también como Pathworking. Después podéis hacer prácticas con sonidos para entrar en trance o ejercicios para controlar vuestra respiración, algo que también puede provocar estados alterados de conciencia.


En posts siguientes iremos tratando cada una de las prácticas para cruzar el cerco con más profundidad. Hoy tan solo hemos esbozado qué significa cruzar el cerco y qué técnicas existen para hacerlo. Aquí podéis ver lo que en su día hablamos sobre el origen de la expresión “cruzar el cerco”. Muchas gracias a todos. 

martes, 25 de febrero de 2014

Los Gafes y cómo protegernos de ellos


Se cree que es una leyenda popular, algo sin fundamento, una superchería o tontería propia de gentes incultas, pero es tan cierta como que existimos. Hablamos de los gafes, de las personas que su mera presencia provoca que se produzcan una serie de infortunios que solo suceden cuando hemos estado con ellos.

Una y otra vez, cada vez que esta persona aparece en tu hogar, parece que la luz se va y un estado de nerviosismo, de ansiedad y de tensión surge en el ambiente. A partir de ese momento, todo sale mal: pueden romperse cosas, golpes con el coche, discusiones, situaciones de estrés, peleas… Un mal ambiente parece haberse apoderado de ti y de tu casa. Lo que llamamos “mal rollo”. Si bien al principio es imposible que nos demos cuenta, debido a la sucesión de acontecimientos, sacaremos conclusiones. Estos juicios no obedecen al capricho sino a la observación de un hecho o hechos evidentes.

Tampoco se trata de magia negra, pues los efectos tan negativos de ésta pueden permanecer un máximo de uno o dos días. La magia negra es otra cosa de la que ya hablamos en este blog hace un tiempo.

Pero, ¿cómo saber si una persona es gafe? La verdad es que no es difícil.

Son personas que hagan lo que hagan, todo les sale mal. Su vida es una sucesión de desdichas constantes: abandono de parejas, cada dos por tres se quedan sin trabajo y en su vida diaria sufren todo tipo de contratiempos: se les estropea el coche, reciben malas noticias, golpes, averías y un sinfín de infortunios y accidentes más o menos graves. Personas que, cada vez que te suena el teléfono o el timbre de tu casa sabes que no te van a dar ninguna noticia agradable. Nunca lo hacen. Solo aparecen para transmitirte su negatividad.

Los gafes son personas que no tienen una madurez y la consiguiente independencia emocional por lo que necesitan del sostén de otros. Son personas que constantemente te están reclamando atención en forma de favores creyendo que les proporciona esa seguridad emocional de la que carecen. Necesitan sentirse a salvo por lo que elegirán a una víctima en la que apoyarse para cuando llegue ese desastre absoluto a sus vidas, desastre que esperan cada día y que, de tanto pensarlo, se les hará realidad. ¡Pobre de la víctima a la que el gafe haga su sostén!


Los gafes son vampiros energéticos, también conocidos como psíquicos. Pueden ser aparentemente graciosos, amigos de la vida social, alegres… pero todo es eso, apariencia. Dentro de ellos siempre creen que todo puede ir aún peor. Son incapaces de ver la vida positivamente y esa negatividad que les envuelve es la que perturba la energía o energías que los rodean.

Les identificaremos porque siempre están criticando. Si les cuentas un proyecto, te mostrarán todas las formas posibles de que tus planes salgan mal, nunca te darán una palabra de ánimo. Debido a su inmadurez emocional y su baja autoestima son incapaces de elogiar tus logros pero en cambio te comentarán todos tus defectos. Nunca se ríen o sonríen con sinceridad pues siempre están en tensión pensando que pronto en su vida sucederá una gran desgracia. Cuando saludan, no suelen presionar la mano y si acercan la mejilla a la tuya, apenas te rozan. Son esquivos. En el fondo esto obedece a una falta de sinceridad para consigo mismos. Suelen ser, por esa razón, egocéntricos y no les gusta escuchar a los demás. Nunca les comentes que estás cansado porque ellos lo están mucho más y tú te quejas por vicio.

Otro rasgo inequívoco es cuando los sorprendes mirándote intensamente a ratos. Como hemos hablado en alguna ocasión sobre el mal de ojo, si descubrimos a una persona que nos mira fijamente a los ojos como si nos quisiera influir, es conveniente esquivar su mirada, no hacernos receptores pues es una mirada envenenada.

Algunas personas gafes son inconscientes de lo que les pasa pero otros, la mayoría, saben lo que hacen. Tienen un fuerte psiquismo, lo que llamamos poder mental. Como se sienten incapaces de avanzar por la vida por si mismos, buscarán tu energía, tu fuerza, tu salud y tu luz para poder avanzar. Es una cuestión de supervivencia por lo que no dudarán en destruirte para poder sobrevivir. 


Invocar a Hécate

¿Cómo son capaces de influir tan negativamente? Todos sabemos del poder del pensamiento creador y de la importancia de un pensamiento positivo para atraer circunstancias positivas. Ocurre lo mismo al contrario. Los pensamientos, vibración y sentimientos de los gafes generan un gran campo energético que emana de ellos cada vez que hablan o con su mera presencia. Su poder mental es poderoso y éste provoca transformaciones en su entorno: las plantas se les pueden morir, los animales también, averías, roturas y grandes perturbaciones en la psique de las personas con las que tratan. Transmutan la energía positiva en negativa.

Si tienes un gafe en tu vida, trata de romper lazos con esa persona. Si no tienes más remedio que tratarlo porque es un jefe, un compañero o incluso un familiar, voy a daros algunos remedios sencillos y efectivos para protegernos de este tipo de vampiros psíquicos:
  • Fregar el suelo de la estancia donde ha estado esa persona con agua y sal gorda. Echar una generosa cantidad de sal. Ya vimos un día su poder para neutralizar energías negativas.
  • Quemar ruda siguiendo aquella receta que dimos en Brujería del cerco.
  • Si la influencia psíquica persiste (notas una especie de nube plomiza encima de ti) visualiza a esa persona y a ti y corta, a nivel etérico, los lazos que te unen a esa persona. Puedes utilizar una daga o unas tijeras. Imagina, visualiza y corta.
  • Existen plantas que conviene tener cerca cuando tratas con personas así: la hiedra, romero y sábila (más conocida como Aloe Vera, nombre que no me gusta nada para una planta tan bonita).
  • Encender una vela o velón color negro en la estancia para que absorba la negatividad de esa persona.
  • Cuando tengas que tratar con esa persona, lleva a mano una turmalina negra y mientras hablas con ella, mantén agarrada la piedra, por ejemplo dentro de un bolsillo. La turmalina posee un inmenso poder para absorber las energías nocivas.
  • Invocar a Hécate para protección.